El mejor emperador que tuvo Roma nació en lo que hoy es España.
Eso es algo que no sale en los libros de texto del colegio, y a mí me parece un escándalo. Trajano fue el primer emperador no nacido en Italia, llegó al poder en el año 98 d.C., y en menos de veinte años llevó el Imperio romano a su máxima extensión territorial. Todo eso siendo un tipo de Itálica, cerca de lo que hoy es Sevilla.
¿Por qué lo llamaron ‘el óptimo príncipe’?

Optimus Princeps. El mejor príncipe. Ese título no se lo puso él: se lo puso el Senado, que era el organismo más difícil de contentar en toda Roma. Y eso dice mucho.
Trajano era un militar de carrera, curtido en las fronteras del Imperio. Pero no gobernó como un soldado. Construyó infraestructuras, reformó la asistencia social, amplió el famoso alimenta (un programa de ayudas para niños pobres de Italia), y mantuvo una relación respetuosa con el Senado.
Para más detalles de lo que significaba ese equilibrio, los libros de abajo lo explican mucho mejor que yo.
Las guerras de Dacia: por qué valía la pena

Dacia era lo que hoy es Rumanía. Y conquistarla fue la gran aventura militar de Trajano: dos guerras, entre el 101 y el 106 d.C., contra un enemigo que no era fácil. Los dacios, liderados por Decébalo, habían humillado a Roma más de una vez antes de que Trajano llegara al poder.
La cosa es que Trajano no fue a Dacia solo por gloria. Fue por oro. Las minas dacias eran enormes. Y con ese oro financió buena parte de los proyectos monumentales de Roma: el Foro de Trajano, los mercados, la columna que cuenta la historia de la guerra.
Aquí me quedé yo pensando en cómo la historia siempre tiene una capa económica debajo de la épica.
La columna de Trajano: el cómic más antiguo del mundo

Si alguna vez has estado en Roma y has pasado cerca del Foro de Trajano, la habrás visto: treinta metros de columna con una espiral narrativa que sube de abajo a arriba contando las dos guerras dacias. En total, más de dos mil quinientas figuras esculpidas.
Es prácticamente un cómic en mármol. Una narración secuencial de una campaña militar, esculpida hace casi dos mil años. Yo la vi por primera vez hace unos años y me quedé parado mirándola un buen rato intentando seguir la historia.
Lo malo es que desde el suelo no se ve casi nada. Tienes que ir con un buen libro de fotos para entenderla.
Cómo llegué a interesarme por Trajano
Te pongo en contexto. Yo llegué a Trajano de rebote, leyendo sobre los Cinco Buenos Emperadores: Nerva, Trajano, Adriano, Antonino Pío, Marco Aurelio. Ese período del siglo II d.C. que el historiador Gibbon consideró el más feliz de la historia de la humanidad.
Me picó el gusanillo cuando leí que Trajano era el único emperador al que el Senado recibía con el grito de «sé más bueno que Trajano, más afortunado que Augusto». Eso es bastante nivel de listón para un sucesor. Me puse a leer más y no pude parar.
Además, lo de que fuera de Hispania me pareció un orgullo local que se merece más atención de la que tiene.
El Imperio en su cima: lo que Trajano dejó
Cuando Trajano murió en el 117 d.C., el Imperio romano tenía su máxima extensión. Dacia conquistada, Arabia Petra incorporada, Mesopotamia tomada. Su sucesor Adriano abandonó algunas de esas conquistas orientales por considerarlas indefendibles. Puede que tuviera razón.
Pero ese momento, el año 117, es el punto más alto del mapa romano. Todo lo que vino después fue, de una manera u otra, mantener lo que Trajano había conseguido. Eso es un legado complicado de superar.
Y aun así, fuera de los aficionados a la historia antigua, casi nadie sabe su nombre. Eso también dice mucho de cómo contamos la historia.
Lecturas recomendadas
Si quieres profundizar, estos son los libros que yo recomendaría:
- Trajano de David Soria Molina. La biografía más actualizada y rigurosa sobre el emperador hispano. Soria Molina lleva años estudiando el periodo y lo nota en cada página: contexto sólido, análisis político y una narrativa que no se hace pesada.
- Emperadores de Hispania. Trajano, Adriano y Teodosio en un mismo volumen. Para entender qué significa que el mejor período del Imperio fuera protagonizado por emperadores nacidos en la Península Ibérica. Una perspectiva que raramente se trabaja con tanto detalle.
- Trajano y la guerra pártica. Las campañas de los años 114-117, el intento de conquista de Oriente y los límites del Imperio. Un episodio menos conocido que las guerras dacias pero igual de fascinante para entender qué quiso ser Trajano y hasta dónde llegó.
- Trajano de José Ignacio Marín. Una introducción completa a la figura del optimus princeps, bien estructurada y accesible. Buen punto de partida si es la primera vez que te acercas al personaje con cierta profundidad.
- Itálica, ciudad de Trajano y Adriano. El estudio de referencia sobre la ciudad bética donde nacieron los dos emperadores más importantes del siglo II. Arquitectura, urbanismo y vida cotidiana en la Hispania romana. Imprescindible si quieres visitar el yacimiento.
- Epistolario y Panegírico al emperador Trajano de Plinio el Joven. Las cartas cruzadas entre Plinio el Joven y Trajano son uno de los documentos más directos que tenemos sobre cómo gobernaba el Imperio en la práctica. El Panegírico, además, es el retrato más elogioso que se conserva del emperador escrito por un contemporáneo.
- Traianus Compendium. Un compendio sobre las facciones y generales de la época de Trajano. Útil para quien quiera profundizar en los aspectos militares y estratégicos del reinado, más allá de la figura del propio emperador.
- Los asesinos del emperador. Novela histórica ambientada en el mundo romano imperial. Una buena forma de acercarse a la época desde la ficción cuando ya tienes algo de base histórica y buscas entretenerte sin perder el rigor.
- La séptima epístola de Trajano de Juan Rambla. Una propuesta literaria que parte de la figura de Trajano para construir una narración original. Para los que ya conocen al personaje y quieren encontrárselo en un registro distinto.
¿Sabías que el mejor emperador de Roma era español?

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