Carrhae (III): las consecuencias, los prisioneros y la legión que llegó a China

De las consecuencias inmediatas de Carrhae se ocupó, con notable eficacia, el único hombre de rango que consiguió llegar vivo a Siria: el cuestor Cayo Casio Longino.

Solo era cuestor, el rango más bajo entre los magistrados con mando, pero era lo que habia. Pasaría a la Historia principalmente por ser uno de los asesinos de César.

Que también fue, y mucho antes, el hombre que evitó que Siria se perdiera tras el mayor desastre militar de la República en Oriente.

Casio salva Siria

Los partos no contraatacaron inmediatamente. El problema de Partia era estructural: su sistema político era feudal, el rey dependia de nobles que le eran leales solo hasta cierto punto, y enviar un ejército grande al exterior dejaba el trono expuesto a las maniobras de los que se quedaban en casa.

Orodes lo sabia. Reunir el ejército necesario para conquistar Siria requería tiempo y garantías internas que no se improvisan.

Casio aprovechó ese tiempo. Fortifricó Antioquía y las principales ciudades costeras. Completó dos legiones con los supervivientes que fueron llegando durante los meses siguientes.

Se ocupó de sofocar la inevitable rebelión judía que habia estallado, entre otras razones, por el sacrilegio que Craso habia cometido en el Templo de Jerusalén.

Tomó Tariquea, esclavizó a treinta mil rebeldes, ejecutó a los cabecillas y tuvo la inteligencia de aliarse con Antípater e Hircano, las autoridades judías más moderadas, para que la rebelión no se extendiera. Que Judea no ardiera mientras los partos reorganizaban su ejército fue decisivo para la supervivencia de la provincia.

Cuando el contraataque llegó, en el año 51 a.C., lo encabezaba Pacoro, hijo del rey Orodes. Era joven e inexperto, pero Orodes tuvo la prudencia de asignarle al veterano general Osaces como mentor y cerebro real de la operación.

Los partos cruzaron el Éufrates, Casio retrocedió hacia Antioquía con sus dos legiones, y los partos se pasearon por Siria con armenios y árabes como aliados. Lo que no pudieron hacer fue tomar Antioquía ni las ciudades costeras: los partos eran devastadores en campo abierto y no sabían sitiar ciudades.

Al intentar rodear Antigonea se encontraron con un terreno arbolado que no querían atravesar con su caballería. Mientras discutían cómo cortar los árboles, Casio los emboscó.

Los partos sufrieron numerosas bajas y entre los muertos estaba Osaces, el general que pensaba por Pacoro. Sin el cerebro de la operación, el príncipe parto perdió el impulso. Siria siguió siendo romana.

El fin del Triunvirato

La muerte de Craso tuvo consecuencias que iban mucho más allá de Siria. Craso habia sido el punto de equilibrio entre César y Pompeyo: el hombre suficientemente rico y poderoso para garantizar que ninguno de los otros dos se comiera al otro.

Con él desaparecido, solo quedaban dos, y Pompeyo, que siempre se habia considerado el primero de Roma, no estaba dispuesto a que César le hiciera sombra. La facción senatorial encontró en Pompeyo el aliado que necesitaba para frenar a César. El resto es la guerra civil.

En el año 20 a.C., décadas después de Carrhae y ya bajo Augusto, Roma y Partia firmaron la paz.

Augusto negoció con Fraates IV, hijo de Orodes al que habia asesinado para subir al trono, la devolución de los estandartes de las legiones perdidos en la batalla. Las siete águilas volvieron a Roma. Augusto las exhibió como si fueran el botín de una victoria militar. La propaganda imperial hizo el resto.

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Moneda de Augusto con la leyenda de las águilas devueltas. En el año 20 a.C. Augusto negoció con Fraates IV la devolución de los estandartes perdidos en Carrhae, un triunfo diplomático que se celebró como si fuera una victoria militar

Los diez mil prisioneros

Diez mil romanos cayeron prisioneros tras las dos batallas. Orodes los utilizó para algo más práctico que venderlos como esclavos: los envió a guarnecer las fronteras orientales de su Imperio.

Según Plinio el Viejo y Estrabón, el destino fue la ciudad de Antioquía de Margiana, una antigua fundación alejandrina reconstruida por Antíoco I en el Asia Central, en la región que hoy es Turkmenistán, junto al río Margo.

Tiene sentido estratégico. Diez mil soldados de infantería romana son casi dos legiones. Separados en distintas guarniciones en las fronteras orientales, lejos de Roma y de cualquier posibilidad de rebelión coordinada, servían para defender las fronteras de Partia contra los nómadas escitas sin suponer un riesgo para el rey.

Orodes, que habia mandado ejecutar a Surena por ser demasiado peligroso, no iba a dejar diez mil legionarios juntos donde pudieran hacer daño.

Grazing camels in the ruins of Merv
Camellos pastando entre las ruinas de Merv (antigua Antioquía de Margiana, actual Turkmenistán). Hacia aquí fueron enviados los 10.000 prisioneros romanos capturados tras Carrhae

La legión perdida: ¿los romanos llegaron a China?

Aquí la historia entra en territorio especulativo, pero de los especulativos entretenidos.

En 1955, el sinólogo americano Homer Hasenpflug Dubs estudiaba crónicas chinas de la dinastía Han del año 36 a.C.

En ellas se describía la toma de la capital de los hunos, una ciudad de ubicación desconocida pero probablemente cercana a la actual Taskent.

La ciudad estaba defendida por una doble empalizada y por guerreros que combatian con una formación disciplinada que recordaba a la tortuga romana, el testudo.

Dubs propuso que aquellos defensores eran parte de los prisioneros de Carrhae que habian escapado de la custodia parta y ofrecido sus servicios como mercenarios al rey huno Jzh-Jzh.

La teoría tenia un hilo conductor más: el actual pueblo de Zhelaizhai, en la provincia china de Gansu, se llamaba antiguamente Liqian o Li-Jien, que era el nombre con el que los chinos designaban a Roma.

No se conoce el origen de ese nombre en los dialectos chinos antiguos. En 1999 el Los Angeles Times publicó los primeros análisis de ADN realizados a los habitantes del pueblo: un 46% mostraba afinidad genética con poblaciones europeas. Muchos habitantes tenian el pelo castaño y rizado.

¿Es creíble la teoría? Con reservas. La distancia entre Antioquía de Margiana y Taskent es considerable, y que un grupo de legionarios escapara a través de territorio parto, cruzara los desiertos del Asia Central y llegara hasta el reino huno sin ser capturado exige una cadena de coincidencias larga.

La alternativa que propone el investigador australiano David Harris, que trabajó en la Universidad de Lanzhou para estudiar el tema, es que los romanos que llegaron al servicio de los hunos procedian de una guarnición parta más cercana a la frontera huna, tal vez en Bactria o Sogdiana, lo que haría la fuga más plausible.

El problema principal de la teoría es la falta de evidencia arqueológica. No se ha encontrado en Zhelaizhai ningún resto material que confirme la presencia romana. Tras la matanza de Tiananmen de 1989, China puso trabas a los investigadores extranjeros durante años.

Más recientemente las restricciones se han relajado, pero ni chinos ni occidentales han mostrado entusiasmo real por excavar allí.

El tiempo y las excavaciones arqueológicas darán o quitarán razones.

Por ahora, los diez mil prisioneros de Carrhae siguen siendo uno de esos misterios de la historia antigua que uno prefiere no resolver del todo para poder seguir imaginando.

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