Hay historias que conoces de oídas desde pequeño.
Numancia es una de ellas.
Sabes que existió una ciudad celtíbera. Sabes que resistió a Roma. Sabes que sus habitantes prefirieron morir antes que rendirse.
Y poco más.
Al menos ese era mi caso.
Durante años había escuchado la historia de Numancia como una especie de leyenda nacional: un pequeño pueblo de Hispania resistiendo heroicamente ante la mayor potencia militar de su tiempo.
Si vives en España seguro que alguna vez has escuchado La expresión resistencia numantina (o defensa numantina) que se refiere a la defensa tenaz de una posición hasta el límite, enfrentando condiciones sumamente precarias, desesperadas o con escasas probabilidades de éxito. Se utiliza como sinónimo de luchar hasta el final sin rendirse.

Pero cuando empiezas a profundizar un poco, descubres que la realidad fue bastante más compleja.
Y, sinceramente, también mucho más interesante.
Una pequeña ciudad que Roma no conseguía derrotar
Roma había vencido a Cartago.
Había sobrevivido a Aníbal, a Cannas y a una guerra que estuvo muy cerca de cambiar por completo el destino del Mediterráneo.
Pero cuando sus legiones avanzaron hacia el interior de Hispania, se encontraron con una campaña incómoda, larga y tremendamente impopular.
No era una guerra especialmente atractiva para los soldados romanos. No había grandes ciudades llenas de riquezas esperando ser saqueadas.
No había una perspectiva clara de regresar a casa cargado de botín.
Había frío. Había distancia. Había un territorio difícil.
Y unos celtíberos que conocían perfectamente el terreno y que no parecían dispuestos a ponérselo fácil.
Durante la charla con el escritor Santiago Díaz Morlán, salió una comparación que me pareció muy visual:
Numantia debió de ser una especie de Vietnam de Hispania para las legiones romanas.
Imagino a muchos soldados preguntándose algo parecido a esto:
“¿Qué hago yo aquí, tan lejos de mi casa, pasando frío y dejándome la piel por una ciudad que ni siquiera sabía que existía?”
Y no olvidemos algo importante.
Las legiones romanas de aquella época todavía no eran el ejército profesional que muchas veces imaginamos cuando pensamos en Roma.
Muchos soldados eran ciudadanos movilizados temporalmente.
Personas que dejaban atrás sus tierras, sus familias y sus obligaciones para marcharse durante meses a combatir en una campaña que podía arruinarles la vida (y que lo hacía en muchos casos).
La gloria queda muy bonita en los libros, pero pasar el invierno en Soria con una espada en la mano no debía ser ninguna broma…

De Segeda a Numantia
Uno de los aspectos que más me interesó durante la conversación fue descubrir que Numantia no aparece de repente como una ciudad empeñada en desafiar a Roma porque sí.
La historia comienza con Segeda,o Sekaiza, y con la ampliación de sus murallas.
Roma interpretó aquella decisión como una ruptura de los acuerdos existentes.
Los segedanos pidieron ayuda.
Y Numantia decidió intervenir.
A partir de ahí empezó una guerra que se alargaría durante años y que terminaría convirtiéndose en una auténtica humillación para Roma.
Porque una cosa es perder una batalla. Roma había perdido muchas.
Lo realmente insoportable era que una pequeña ciudad celtíbera siguiera resistiendo mientras generales, cónsules y legiones regresaban una y otra vez sin conseguir resolver el problema.
Roma llevó elefantes a Numantia
Sí.
Elefantes.
Y no terminó demasiado bien.
Durante uno de los asaltos, Roma utilizó varios elefantes de guerra con la intención de romper las defensas celtíberas.
El problema es que uno de ellos resultó herido, perdió el control y sembró el caos entre las propias tropas romanas.

Los demás elefantes también se descontrolaron.
Y los celtíberos aprovecharon la situación para contraatacar.
No sé vosotros, pero cuando imagino una guerra en el frío interior de Hispania, lo último que esperaba encontrar era un grupo de elefantes aterrorizados corriendo entre las legiones.
La historia antigua tiene esas cosas 😅
Cuando crees que ya lo has visto todo, aparece otra anécdota capaz de sorprenderte.
La guerra que terminó afectando a nuestro calendario
Otro detalle que desconocía por completo tiene que ver con el 1 de enero.
Durante mucho tiempo, los cónsules romanos comenzaban su mandato en marzo.
Pero las campañas en Hispania estaban demasiado lejos de Roma.
Cuando los nuevos magistrados llegaban finalmente a la Península con sus tropas, apenas quedaba tiempo útil antes de que el invierno complicara las operaciones militares.
Roma necesitaba reaccionar y prepararse antes.
Y en el año 153 a. C. adelantó al 1 de enero la entrada en funciones de los cónsules.
No es exactamente que Numantia “inventara” nuestro calendario actual.
Pero sí existe una relación histórica entre aquellas guerras celtibéricas y el hecho de que sigamos comenzando el año en enero.
La próxima vez que brindes en Nochevieja, puedes acordarte de los celtíberos.
Escipión Emiliano: el hombre que entendió cómo derrotar Numantia
Roma terminó recurriendo a uno de sus grandes generales.
Escipión Emiliano el destructor de Cartago.
Ahora tenía que solucionar otro problema que se había enquistado demasiado tiempo.
Cuando llegó a Hispania encontró unas tropas desmoralizadas. Su primera decisión fue imponer disciplina.
Eliminó lujos innecesarios. Ordenó marchas.
Recuperó el control de un ejército que llevaba demasiado tiempo acumulando fracasos.
Pero su mayor decisión fue otra. Escipión entendió que no tenía sentido conceder a Numantia la batalla que esperaba.
No quería otro enfrentamiento heroico, no quería correr riesgos innecesarios. Su plan era mucho más frío.

Rodear la ciudad, cortar sus comunicaciones, impedir que entraran alimentos.
Esperar.
Y vencer mediante el hambre.
No fue una victoria épica, fue una tragedia.
Numantia estaba prácticamente sola
También tendemos a imaginar esta historia como una gran resistencia conjunta de los pueblos hispanos contra Roma.
Pero la realidad, una vez más, fue bastante más complicada.
Durante el asedio, una parte importante de las tropas que ayudaban a Roma también estaba formada por celtíberos.
Numantia no representaba necesariamente a una nación unida frente al invasor.

Las alianzas, rivalidades y enemistades entre comunidades locales desempeñaron un papel importante.
Hubo incluso jóvenes de Lutia que intentaron acudir en su ayuda, pero el castigo aplicado por Escipión fue brutal.
La guerra antigua no era una sucesión de batallas bonitas para colocar sobre un mapa, era hambre, miedo, violencia y decisiones terribles.
Santiago Díaz Morlán y una novela sobre una gran derrota
Para hablar de todo esto tuve el placer de recibir en Ecos del Imperium al escritor Santiago Díaz Morlán, autor de Numantia. Sangre y fuego.

Me interesaba conocer mejor el contexto histórico, por supuesto.
Pero también quería entender cómo se construye una novela alrededor de una historia cuyo final todos conocemos.
Porque aquí ocurre algo parecido a lo que comentaba hace poco hablando de Anábasis con Jorge M. Mier.
Sabemos que Numantia caerá.
No estamos leyendo o escuchando para descubrir el resultado.
Lo importante es el viaje, cómo se llega hasta allí, qué decisiones toman los personajes.
Qué ocurre cuando una ciudad entiende que quizá ya no existe ninguna salida buena para ellos.
Y cómo se cuenta una tragedia intentando comprender a las personas que quedaron atrapadas dentro de ella.
Durante la charla también hablamos del proceso de documentación, de las fuentes antiguas, de la construcción de personajes y de la importancia de no convertir una historia compleja en una narración demasiado sencilla de buenos contra malos.
Porque Roma podía ser implacable, pero también sabía adaptarse, aprender y cambiar su estrategia después de cada derrota.
Y quizá esa capacidad explica mejor que ninguna otra cosa por qué terminó conquistando buena parte del Mediterráneo.
Si te apetece conocer la historia completa
Te dejo por aquí la conversación con Santiago Díaz Morlán.
Es una charla larga, así que mi recomendación habitual sigue siendo válida: sofá, televisión grande del salón, el móvil en modo avión y algo fresquito para beber.
Sin prisas.
Porque hay episodios que se disfrutan mejor con calma.
🎙️ Puedes ver la entrevista completa aquí:
📘 Numantia. Sangre y fuego, de Santiago Díaz Morlán:
https://amzn.to/43rOpA4
Si te apasiona la historia de Roma y quieres recibir nuevos episodios, artículos y lecturas recomendadas, también puedes unirte gratis a la Legión de Ecos del Imperium:
👉 https://ecosdelimperium.com/legion/
Un abrazo.
PD: La próxima vez que llegue el 1 de enero, acuérdate de Numantia.
PD2: Sigo pensando en los elefantes corriendo descontrolados por Soria es absolute cinema. La historia antigua nunca decepciona.

Deja un comentario