¿Por qué Nerón mató a su propia madre?

La respuesta corta es que Agripina le daba miedo.

Pero la respuesta larga es mucho más interesante, porque la historia de Nerón y su madre es una de las más retorcidas de toda la historia de Roma. Y eso es decir bastante.

Me picó el gusanillo con este tema cuando leí que el propio Nerón, según Tácito, tardó años en dar la orden. No fue un impulso. Fue una decisión meditada, aplazada, rodeada de intentos fallidos que parecen sacados de una comedia negra. Si no fuera tan brutal, casi haría gracia.

¿Quién era Agripina y por qué era la mujer más peligrosa de Roma?

Julia Agripina, conocida como Agripina la Menor, no era una mujer de adorno. Era nieta de Augusto, hermana de Calígula, esposa del emperador Claudio y madre de Nerón.

Esa acumulación de conexiones con el poder no era casualidad: la había trabajado con una frialdad y una inteligencia que pocos políticos romanos habrían igualado.

Cuando Claudio murió, en el año 54 d.C., muchos sospecharon que Agripina le había envenenado. Nunca se probó. Pero la rapidez con la que ella movió las piezas para poner a su hijo Nerón en el trono sugiere que, como mínimo, llevaba el plan preparado.

El problema es que Agripina no puso a Nerón en el trono para que hiciera lo que quisiera. Lo puso para seguir mandando ella a través de él. Y eso, con el tiempo, fue exactamente lo que Nerón no pudo tolerar.

Cómo Agripina puso a Nerón en el trono y lo que esperaba a cambio

Nerón tenía dieciséis años cuando se convirtió en emperador. Dieciséis. Agripina aparecía con él en monedas, participaba en las reuniones, recibía a los embajadores. Durante los primeros meses del reinado, el poder real estaba en sus manos.

Te pongo en contexto: hay monedas del año 54 d.C. donde el retrato de Agripina aparece en el mismo tamaño que el de Nerón, o incluso más prominente. Eso en Roma era un mensaje clarísimo. Ella no estaba detrás del trono. Estaba encima.

Nerón fue creciendo, fue tomando sus propias decisiones y fue rodeándose de consejeros propios, especialmente de Séneca y del prefecto del pretorio Burro. Y Agripina fue perdiendo terreno. Poco a poco, pero lo fue perdiendo.

El barco trampa: el plan más cinematográfico de la historia de Roma

Nerón encargó a un liberto llamado Aniceto, prefecto de la flota de Miseno, que diseñara un plan para eliminar a Agripina sin que pareciera un asesinato. Y Aniceto se lo tomó muy en serio.

La idea fue invitar a Agripina a una cena en Bayas, a orillas del golfo de Nápoles, y luego ofrecerle un barco para volver a casa. Un barco que estaba diseñado para hundirse. Con una sección del techo que colapsaría sobre ella, o con el casco preparado para abrirse.

Aquí me quedé yo con la boca abierta la primera vez que lo leí: el barco se hundió, pero Agripina sobrevivió. Nadó hasta la orilla. O la ayudaron a llegar.

Cuando Nerón recibió la noticia de que su madre estaba viva y había mandado un mensajero, el pánico que describe Tácito es casi cómico si no fuera porque al final acaba en sangre.

¿Por qué Nerón no podía simplemente ignorarla o exiliarla?

Esta es la pregunta que me hice yo y que creo que tiene una respuesta bastante clara. Agripina sabía demasiado. Había construido el poder de Nerón ladrillo a ladrillo, y conocía todas las costuras del sistema.

Un exilio la dejaba viva, con acceso a senadores, a militares, a posibles rivales del emperador.

Además, Agripina no se callaba. Cuando empezó a perder influencia, amenazó con apoyar a Británico, el hijo biológico de Claudio, como rival de Nerón. Eso era una declaración de guerra. Y Nerón lo interpretó como tal.

El exilio habría sido la opción más humana. Pero en Roma imperial, los rivales del poder no se exiliaban tranquilamente. Se eliminaban. Esa era la lógica del sistema que la propia Agripina había ayudado a construir.

La noche del año 59 d.C.: lo que pasó realmente

Después del fracaso del barco, Nerón mandó sicarios directamente a la villa de Agripina en la costa de Bayas. Tres hombres. Ella los recibió sabiendo lo que venían a hacer.

Según Tácito, cuando la hirieron en el vientre, señaló el lugar donde la había gestado y dijo algo así como: «Hiere aquí.» No sé si fue así exactamente. Pero esa escena captura algo real sobre el personaje: Agripina mantuvo la compostura hasta el final.

Nerón fue a ver el cadáver después.

Los escritores romanos cuentan que lo inspeccionó sin aparente emoción, haciendo comentarios sobre su cuerpo. Eso puede ser cierto o puede ser propaganda anti-neroniana de los autores posteriores. Pero encaja con el retrato que nos ha llegado.

¿Sintió culpa Nerón? Lo que dicen las fuentes

Según Suetonio y Tácito, Nerón tuvo pesadillas después. Que veía a su madre en sueños. Que las Furias le perseguían.

No sé cuánto de eso es literario y cuánto es histórico, pero sí parece que el asesinato de Agripina fue el punto de inflexión de su reinado.

Antes de esa noche, Nerón podía presentarse como un gobernante razonable bajo la tutela de Séneca.

Después, entró en una espiral de paranoia y crueldad que terminó con el Senado declarándole enemigo público y él quitándose la vida en el año 68 d.C.

Matar a tu madre tiene consecuencias. Incluso en Roma.

Lecturas recomendadas

Si quieres profundizar, estos son los libros que yo recomendaría:

  • Dinastía de Tom Holland. La historia completa de los julio-claudios, desde Augusto hasta Nerón. Imprescindible.
  • Yo, Claudio de Robert Graves. Novela histórica, pero basada en fuentes rigurosas. Agripina aparece como uno de los personajes más inquietantes de toda la literatura.
  • Anales de Tácito. La fuente primaria. Tácito estuvo cerca en el tiempo y es el más fiable de los que escribieron sobre Nerón.


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