Si has seguido HISTOCRIME estas últimas semanas desde que lo publiqué y compartí en redes sociales, habrás notado que la portada ha cambiado más veces que un senador de bando en los idus de marzo 😅
No ha sido capricho. O al menos eso quiero pensar.
Los escritores no suelen enseñar las portadas que «descartan». Se ve el resultado final y ya está, como si hubiera salido a la primera.
En este artículo voy a hacer lo contrario. Te cuento el viaje entero, con todas las portadas que se han quedado por el camino, los errores y las dudas. Porque creo que es de las cosas que más me han enseñado de todo este proyecto, y quién sabe, quizás podría ayudarte a ti.
Antes de HISTOCRIME fue HISTOCRIMEN
Las primeras pruebas son de Agosto. El libro ni siquiera se llamaba igual: era HISTOCRIMEN, con una ene de más.
Eran portadas tipográficas, muy sencillas: el título, la pregunta de «¿Quién mató a Julio César?» y una rejilla con cruces y una daga goteando. Una en tonos claros y otra nocturna, estilo vectorizado minimalista.

Llega la ilustración
Sinceramente, a mi los puzles y los acertijos me encantan, pero las portadas de algunos de estos libros tampoco es que me vuelvan loco, no me compro los Murdle ni los Murdokus por sus portadas, que no digo que estén mal, pero lo mejor está en el interior.
Una que sí me gustó mucho fue la de los Crímenes del verano (que los he completado todos, por cierto), y que ya viene de una saga anterior llamada Crímenes ilustrados de Modesto García, pero ilustrados por el crack Javi de Castro.
Estos libros ya son algo «antiguos», comercialmente hablando, son del año 2021, los Murdle y compañía han pegado el boom este año 2026. Y de este éxito tenemos los recientes Crímenes de verano.

Cómo puedes observar, y para gustos colores, a mí me parecen unas portadas muy visuales, y a mí manera, intenté hacer algo parecido…pero sin mucho éxito.

La primera portada ilustrada me la dio ChatGPT a mediados de agosto: la escena del asesinato, un sello de «23 desafíos», otro de «Un libro de puzles» y tres iconos abajo para observar, analizar y descubrir.
Viéndola ahora, no es ni tan mala. Seguro que explica mucho mejor de qué va el libro que la que acabé eligiendo. Pero no creo que sea mejor que la actual.

Después de algunos cambios probé la escena del asesinato vista desde arriba, César en el suelo y los conjurados alrededor, y con un toque de lustración no tan hiperrealista. Aquí el nombre ya era HISTOCRIME.

También probé un camino más sobrio: el busto de César, un tablero de corcho con retratos unidos por hilos rojos, un sello de lacre con «23 puñaladas». Ninguna terminó de convencerme. Quizá la de fondo negro era la mejor de las tres, pero en ese momento me apetecía algo más de dibujo ilustrado.

A partir de esa idea fue saliendo la portada con la que presenté el libro: la misma escena, la banda granate arriba y «23 investigaciones de lógica histórica».
La Versión4, mi favorita
Y luego llegó la V4. Mismo espíritu, pero con «23 casos de deducción histórica» bien grande arriba y «JULIO CÉSAR?» en rojo. Llegamos a aprobarla como definitiva.
Te soy sincero: es la que más me gusta. De largo.
Además tenía un plan para ella. Si HISTOCRIME se convertía en colección, cada libro nuevo mantendría el mismo diseño y solo cambiaría el color y la ilustración. ¿Quién mató a tal o cual personaje histórico? Mismo esqueleto, otro crimen.

Personaje a personaje
Mi primer intento con las ilustraciones fue hacerlas de una vez: la escena completa, con todo el mundo dentro.
Error. Cuantas más personas salen en la imagen, más fallos aparecen. Gente sin cabeza, personajes con dos manos en el mismo brazo, cuerpos fusionados unos con otros. Un mercado romano muy bonito de lejos y una película de terror de cerca.
Así que cambié de método. Fui creando personaje a personaje, empezando por el propio César, y después los junté todos sobre el mismo fondo. Así se hizo la escena del asesinato, la misma que después heredó la V4: mantenía la coherencia y la calidad sin monstruos escondidos entre la multitud.

Y aun así, cada personaje necesitaba sus retoques.
Aquí va un ejemplo: el primer Bruto tenía las manos tan mal resueltas que no se sabía dónde acababa una y empezaba la otra.

La prueba de los dos segundos
Hice muchas pruebas. Contrasté opiniones. Lo hablé con mi amigo Mike Montes, al que ya conocéis si leísteis cómo nació HISTOCRIME. Lo consulté con la IA, con familia y con amigos…
Y al final, siendo honesto conmigo mismo, tuve que reconocer algo que no me apetecía nada reconocer: la V4 no transmitía en uno o dos segundos de qué iba el libro. Y, sobre todo, no decía que era un libro de puzles.
Eso sí lo consiguen el resto de libros de mi nicho. Los miras en Amazon, en una miniatura del tamaño de un sello, y sabes al instante que dentro hay enigmas para resolver.

La mía parecía más una novela histórica. Y eso me estaba restando visibilidad justo entre la gente a la que le podía gustar.
Me he currado muchísimo el interior del libro. Pero si la portada no atrae la mirada de las personas adecuadas, no vale para nada. Nadie llega a la página 27 si no ha abierto antes la primera.
También le pedí ideas a Claude, la IA con la que he preparado buena parte del libro. Me propuso cambiar la escena por una moneda de César rodeada por las 23 heridas numeradas, con variantes que añadían una lista de sospechosos tachada, notas al margen o una pequeña rejilla. Ingenioso, pero tampoco me convenció…

Por el camino probé una versión oscura, con la rejilla y la daga en primer plano. Tampoco era.
Entonces apareció la idea que lo cambió todo: sentar a los senadores en una rueda de reconocimiento, como en una comisaría. Cada uno con su tablilla, uno escondiendo una daga, la cinta policial y una rejilla con un lápiz en primer plano.

De ahí salió una versión que me gustó muchísimo: los sospechosos numerados del I al V, la rejilla a medio resolver y una detective pensativa en una esquina.
Pero tenía un aire juvenil. Y el público de Ecos del Imperium es más maduro. Aun así, me dio las bases de la que acabé eligiendo.

La portada «definitiva» (de momento)
Y así, cogiendo lo mejor de la rueda de reconocimiento y quitándole el aire juvenil, después de muchos intentos fallidos llegué a la actual.
Los cinco sospechosos en fila, como en una rueda de reconocimiento, con su número romano. Una rejilla a medio resolver y un lápiz. El título gigante. Y un sello con «23 casos de deducción histórica».

No es la que más me enamora, para qué te voy a engañar. Pero creo que es la que el libro necesita. En un vistazo dice que hay un crimen, que hay sospechosos y que te toca a ti resolverlo con lápiz.
Lo de «definitiva» lo dejo entre comillas. A estas alturas ya he aprendido a no prometer nada.
¿Y tú con cuál te quedas?
Me encantaría saber tu opinión. ¿Te habrías quedado con la V4, como yo, o con la actual? Déjamelo en los comentarios, que ya ves que escucho.
Si quieres ver cómo es el libro por dentro, tienes toda la información en la página de HISTOCRIME, y el libro está en Amazon.

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